"Gallega", "Vasca" y "Asturiana". La trilogía de Elish.

07.04.2021

Vuelven los textos de Andrés Rodríguez "Elish", que en esta ocasión nos presenta su trilogía compuesta por "Gallega", "Vasca" y "Asturiana".

Detalle de "El nacimiento de Venus", Bouguereau (1879).

Textos


"Gallega"


Todavía jode cuando paso por tu portal.


Cuando cerrábamos todos los bares de la Gran Vía de Madrid.


De cuando la vida era bonita.

Y los tercios valían a 1,50

De cuando íbamos buscando alhambra y acabábamos acabándonos los barriles de estrella Galicia.


Y ahora qué me dices, si tú siempre fuiste mi única gallega.


Si de tus labios sonaba bonito el "que acento tan raro el de tu sur, carallo".


 Si aún hay tierra en las botas de cuando aquel camino de Santiago.


Y ya no quedan ni norte ni sur.

Ni tu luz ni mi luz.

Y que me dices.

Si te llevaste el poniente para tu tierra y no me dejaste nada.

Ni bares que cerrar, ni frases acabadas en "carallo"

Ni recorremos albergues paseando la vieira por Santiago, ni quedan alhambras que beber. Ni caminos por recorrer.

Ni noches por salvar.



"Vasca"


Vizcaya y tu voz.

Fotografías en un faro.

En un golfo.

En una cama de hotel.


Fuimos al Guggenheim 

Pero yo ya iba acompañado 

de una obra maestra. 


Te reías de mi intento de hablar vasco.

Decías que era como si estuviera masticando cartón. 

(Razón no te faltaba) 


Me perdía entre todos los acantilados.

Entre todas las noches de lluvia.

Me perdía en ti. 

Cada vez que pasaba mas tiempo contigo. 

En el fondo de tu ser. 


Hice de un pelo oscuro mi hogar. 

De unos ojos verdes, el verde de mi jardín. 

De unas costillas marcadas mi esqueleto, 

andamio para un cuerpo castigado. 


Hice de todas tus promesas las ovejas de mi rebaño. 

Y pasó un año. 

Dos años. 

Tres años. 


¿Qué es esto? 


Ya no vivo en el sur. 

Ni tu vives en mi sur. 

Nos fuimos al norte. 


Y ya no hablo con la Z. 

Se me olvidan los verbos. 

Y pienso que le jodan al acento.

Se decirte maite zaitut

Que sigue pareciéndome una forma extraña de decir te quiero. 


Y comemos pinchos. 

Y la lluvia me cala cada invierno hasta los huesos. 

Y tu norte ahora es mi norte. 

Y me echas las manta por encima cuando me quedo dormido escribiendo. 


Ya no quedan despedidas de aeropuertos, ni pasamos horas atascados en la M-30 tratando de subir. 


Porque ya no hay a donde subir. 

Porque si voy más al norte solo tengo el mar. 

Y allí no te encuentro a ti. 

Ni a tus maitias. 

Ni te hago larrua jo. 

Ni soy capaz, de mirarte a la cara y decirte agur.



"Asturiana"


Chica hostia me diste. 

Ahí entendí que las mujeres del norte sois distintas. 

Que tú eras distinta. 

A cuando volví a Gijón. 


Ahí entendí que el tiempo si que importa y que la distancia no era para tanto. 


Volví buscando al fantasma formado por los recuerdos que tenia de ti. 

Los paseos por los bosques. 

Las noches bebiendo sidra. 

Cómo sentías el llorar de las gaitas. 


Volví. 

Y no encontré nada. 

Tan simple como eso. 


967 km de carretera para darme de bruces contra el suelo. 


Debería haber sido más atento. 

Haber leído lo que te dolía en el reflejo de tus ojos tristes. 


Pero no. 


Pensé que al volver, todo sería igual. 

Que no habría miedo. 

Que pasaríamos por las avenidas del casco antiguo de Oviedo. 

Que subiríamos a tu piso como tantas veces hicimos hace 2 años. 

Que volverías a decir "deja de hacer el payaso y posa para mí" bajo la arboleda del bosque de Somiedo.


 Que tus colmillitos afilados seguirían intactos. 

Ya que nada tenían que envidiarle a los picos de Europa. 

Y que te reirías de mi mientras tu padre me enseñaba a hacer un buen fuego para secar la ropa. 


Pero no. 


¿Y ahora qué?, yo que venía dispuesto a perderme en las playas y acantilados contigo. 

Que aprendería a tocar la gaita por ti. 

Que escucharía de nuevo todas las historias de miedo que me contabas. 


Aún recuerdo los nombres por las bromas que te hacía. 

De las "xanas" aprendí que las ninfas no tienen alas y que tienen el pelo castaño. 

Del "pesadiellu", que la presión la siento en el cuerpo desde que no estoy contigo. 


Y que nunca debo llamar a las ancianas de tu pueblo "bruxas". 

¿Ya sabemos lo que pasó aquel día, no? 

Cuando volví al sur me traje todas esas historias conmigo. 

Cada mito. 

Cada noche que pasamos juntos en tu Asturias mágica. 


Cuando volví al sur, intenté hacer la fabada como tú me la hacías.

Y más de una noche cené queso de cabrales solo por recordarte a ti. 


No sé, tonterías supongo. 


Porque lo que realmente cuenta es que ahora estoy aquí, que me has visto bajo tu ventana. Y que me has dicho que me vaya. 

¿A dónde voy a ir? 

Tu Asturias me llamaba. 

¿A dónde voy a ir? 

Si escucho los escalones de madera resonando hacia la puerta. 

¿A dónde voy a ir? 


¿Al sur? 

No me hagas reír

He huido. 900 km de carretera. 

Buscando una ninfa de pelo castaño. 

Una buena sidra. 

Y el número de teléfono 

De las clases de gaita. 


Andrés Rodríguez (Elish).



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Editado por Iván Trujillano